El protagonista de esta novela vuelve a su pueblo natal para el funeral de su tío Alija. Allí permanece de pie cuando los demás rezan de rodillas; no sabe qué hacer con sus manos ni qué decir. Mientras contempla cómo la tierra cubre el féretro, la memoria aflora y evoca su infancia a orillas del Sava. El descontento de la adolescencia encarnado en las letras punk mal entonadas en los sótanos de Rijeka. La vida adulta truncada por la guerra y el recuerdo de sus amores patológicos durante la larga y solitaria noche nórdica en la remota isla de S. Bosnia. Croacia. Noruega. Este es el paisaje emocional que atraviesa la vida de un hombre atrapado en un permanente deambular; la historia de quien regresa a los lugares que un día consideró suyos para reencontrarse tan solo con difuntos y extraños.
De ningún lugar a ninguna parte se publicó por primera vez en 2008 y en poco tiempo se convirtió en un clásico de la literatura posyugoslava, y Bekim Sejranovic, en un autor de culto. Los elogios de la crítica lo han señalado como el escritor más brillante de una generación marcada por el desarraigo y la identidad fragmentada por la violenta disolución de Yugoslavia. Cinco años después de su muerte, recuperamos su novela más emblemática, inédita hasta la fecha en castellano, con un epílogo de Marc Casals.
En el libro puede parecer que se trasluzca la tormentosa vida de Sejranovic, sus viajes, sus desamores y sus adicciones. No obstante, el mismo narrador nos invita a desconfiar y pone a la vista del lector su condición de mentiroso. Fue él el que mentía a su abuela para conseguir los volúmenes del Comandante Mark; el que se inventó una vida belgradense, acento serbio incluido; el que juró por Tito, plagió canciones y engañó a sus novias. Fue él el gran fabulador de un mundo hecho de retazos que ya solo existe en estas páginas.