Hace veinticinco años, Moisés Pascual casi lo perdió todo: su carrera, su matrimonio y su cordura. La operación para desmantelar una red de narcotráfico en Madrid salió mal. Desde entonces, intenta dejar atrás el pasado en Positano, donde disfruta de una jubilación tranquila junto a su esposa, Adelina. A pesar de todo, nunca ha podido olvidar a Gaspard Lefebvre, el capo del narco gallego que le arruinó la vida. Y luego está ella.
De regreso a casa, Moisés ve de reojo a una mujer que le recuerda a alguien? ¿O es ese alguien? Si no lo es, el parecido con la fotografía de cómo sería ahora que guarda celosamente en su ordenador, fuera del alcance de su mujer, es realmente asombroso. Quizá los ojos puedan engañarlo, pero no el pálpito del corazón: ¿Nathalie Lefebvre está viva? Imposible: la asesinaron aquel aciago verano de 1999? O no.
Luis A. Santamaría ha construido una novela policiaca clásica donde la traición y el amor se dan, lamentablemente, la mano.