Cuando Venetia Aldridge se puso en pie para volver a interrogar al principal testigo del fiscal en el caso del Estado contra Ashe, sólo le quedaban cuatro semanas, cuatro horas y cincuenta minutos de vida. Porque los asesinos no suelen avisar a sus víctimas de los crímenes que tienen previsto cometer. Y esa muerte en particular llegó misericordiosamente, libre del terror anticipado.
P. D. James (Oxford, 1920-2014) estudió en Cambridge y trabajó durante veinte años en el Servicio Nacional de Salud y en el Ministerio de Interior, primero en el departamento de policía y más tarde en el departamento de política criminal. Fue miembro del Arts Council, del British Council, de la Royal Society of Literature, de la Royal Society of Arts, directora de la BBC y magistrada en Middlesex y Londres. Escribió más de una veintena de obras y recibió los más destacados premios del género. Además fue doctora honoris causa en siete universidades británicas, fue elegida presidenta de la Society of Authors y recibió la Orden del Imperio Británico.