Plauto es sobre todo conocido como el primer dramaturgo de la historia de la literatura occidental y, en consecuencia, fuente inagotable de imitación para autores posteriores, llámense Moliére o Lope de Vega: Acudimos al recurso de la tradición al vernos incapaces de recoger por médio de la traduccióñ lo más característico de Plauto: su formidable universo imaginativo y el genio creador de un lenguaje propio. Fue, además, artífice de la primera revolución escénica conócida frente a un género, el teatro griego, ya consagrado. Consciente de la dimensión de su tarea, tejió toda una red de alusiones y guiños al espectador que, en la actualidad, lo ponen al nivel de las formas teatrales más vanguardistas, como el llamado «théátre du jeu» francés. No es que Plauto sea actual o moderno, sino que la comedia, concebida cómo medio de expresión popular, parece volver siempre a sus orígenes.